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Comunicación con el gato Isaho

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Isaho es un gato persa de 16 años. Virginie R. me llamó, ya que aunque siempre había sido limpio, su comportamiento había cambiado últimamente: hacía pipí en la cama de su hijo (de dos años). Ya se había hecho una mínima idea de lo que pasaba, pero quería tener una confirmación.

Ya desde el principio de la comunicación, me doy cuenta de que Isaho es un gato que “toma sus distancias”: va a toda prisa, procurando respetar una cierta distancia.

Virginie me confirma que Isaho no se acerca a nadie más que a ella. ¡Si alguien intenta acercarse, lo evita!

Sin embargo, Isaho acepta conversar conmigo.

Se encuentra bien y me asegura que no le duele nada.

No obstante, aconsejo por teléfono a Virginie consultar paralelamente a un veterinario. De hecho, nunca se puede garantizar que los males de un animal estén solamente vinculados a lo que vive y a lo que expresa. Cabe siempre la posibilidad de que haya una patología subyacente que no se debe ignorar nunca.

Me enseña un lugar muy soleado en la casa. Le encanta descansar allí. Hace como un pozo de luz y siente un agradable calor apaciguador.

Virginie me explica que Isaho permanece a menudo largas horas en el porche, especialmente cuando hace muy buen tiempo.

Me enseña una superficie forrada de color claro. Lo veo tumbado encima, y comprendo que se siente genial.

Virginie me confirma que Isaho se ha apropiado del viejo colchón (azul muy claro) de la cuna de su último hijo.

A Isaho le gusta la calma ante todo. ¡Si hay demasiado jaleo, se escapa! De hecho, me muestra a dos jóvenes muchachos jugando a lo bruto.

Me entero más tarde de que Virginie tiene efectivamente dos muchachos muy “vivaces”: Paul y Victor, de 7 y 2 años.

Veo ahora a Isaho correr hacia unas piernas, dar dos golpes con las patas y salir corriendo.

Parece apreciar pequeñas bromas de este tipo, al límite del sadismo.

¡Un comportamiento que me confirma totalmente Virginie!

Isaho tolera el mastín alemán de la casa (Tilam), pero no se acerca de él. Los veo tumbados a una distancia razonable el uno del otro. Pequeñas miradas sin animosidad, pero sin más interés particular tampoco.

Isaho me dice que, cuando llegó el perro, se preguntó “¡¡¡¿¿Pero qué es eso??!!!” Aunque parece ser que no le molesta demasiado, así que no es un problema…

Virginie confirma que Isaho no siente mucho amor por Tilam. Simplemente se toleran. Mientras que con el perro anterior, la relación era muy diferente.

Isaho me dice: “Me gusta Virginie. Me trata bien y somos amigos. No le importo mucho a los demás. No es que sean malos, pero es como si yo no existiera.”

¿Lo estará haciendo sufrir tal situación? Me responde que vive su vida, pero que a veces apreciaría ser algo menos “transparente”.

Le pregunto sobre sus pipíes…

Isaho me responde firmemente: “Quiero estar en su lugar. ¡Yo también existo! ¡Espero que mi familia me cuide más!”

Añade: “Y Virginie también. ¡Más atención, por favor! Quiero tener más importancia. ¡Quiero existir!”

Cuando le pregunto si se trata de un mensaje que quiere que Virginie comprenda, que ella pasa mucho tiempo con todo el mundo (en particular, como madre) y que ella tiene problemas para encontrar su lugar, su respuesta es directa y rápida: “¡Sí!”

Los animales quieren llamar nuestra atención sobre un tema concreto a través de comportamientos inadecuados (pipíes en lugares inapropiados, destrucción de objetos que pertenecen a una persona concreta, agresividad, etc). Es el efecto espejo.

Añade que si quiere ser feliz, Virginie debe cambiar algunas cosas como tener más tiempo para ella: “Hace demasiadas cosas ahora. ¡Es demasiado duro para ella!”

Cuando le transmito este mensaje, Virginie asiente: tiene el sentimiento de que ya no existe, de olvidarse completamente y de no poder aguantar. Al mismo tiempo, eso no hace más que confirmar lo que pensaba: hace algunos años, había pasado por una fase más o menos idéntica. E Isaho había empezado también a hacer pipí fuera de su arena.

Termino mi conversación con Isaho pidiéndole que vuelva a su arena, puesto que Virginie va a considerar su mensaje y va a hacer cambios positivos en su vida.

Incluso le invito a empezar de nuevo, en el caso de que Virginie se olvide de sus propósitos.

Isaho acepta.

Todo volvió a la normalidad a partir de entonces.

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